Archivo de la categoría: Noticias/política

La pregunta obligada y la respuesta olvidada

La pregunta obligada y la respuesta olvidada

Homero Francisco

4 de julio de 2011

En el marco de las actuales políticas y polémicas en torno a la lucha contra el crimen organizado, se han ensayado múltiples hipótesis a favor y en contra de las decisiones que se han tomado para hacer efectivo este combate; más allá de las 40 mil muertes- para algunos “normalidad” y para otros cifra que raya en el genocidio- cabe hacer una pregunta desde una perspectiva diferente: ¿Porqué el motivo de unos y otros para consumir la droga o asesinar a un semejante?

Esta y otras preguntas, se constituyen sin duda en un referente obligado para comprender- o al menos analizar- las causas del problema en ciernes; sin embargo, la pregunta principal constituye un parto doloroso  para el sujeto en tanto se desenvuelve en una sociedad: ¿quién soy? y ¿qué aspiro a ser?. El ser, ese pequeño bichito explicado a la manera de Descartes, es parte de aquello que nos mueve en nuestro círculo social; es parte importante de nuestro lenguaje, actitud, hábito, causa y consecuencia.

Más allá del problema que se pueda constituir en las políticas de combate al crimen el alarmante aumento de las cifras negras- y la correspondiente negrura de las mismas-, la violencia implica una metáfora que va más allá de las meras desapariciones físicas: la des-vinculación del sujeto inserto en la sociedad. Claro reflejo es el ejercicio pavoroso de descuartizar al sicario o colgarlo de un puente, o el sembrar armas a ingenieros o estudiantes de posgrado dándoles papeles que nunca se esperarían en vida; la negación, así, viene por partida doble,ya sea por los códigos de lenguaje establecidos por el narco o por las omisiones discrecionales del Estado diluidas en “bajas colaterales”, “cifras”, simples estadísticas.

Como consecuencia, el asesinato va más allá de la ausencia temporal y espacial; junto con el sicario o el estudiante o el ingeniero o el militar se va el Ser al que podía constituir-se o retro-alimentarse de otra manera, que aun podría ser rescatable. Parte de la reivindicación exigida en este tenor ha sido recogida por movimientos sociales de diferente envergadura; quizás no sea casualidad que un humanista (Javier Sicilia) haya plasmado, mediante el pacto de Ciudad Juárez, el estar en contra del olvido y la des-vinculación.  En una entrevista concedida por el poeta a La Jornada, él cita que su movimiento va más allá de lo meramente político, tomando como punto de partida la relación entre seres humanos.(1)

Así, ¿porqué no incluir dentro del debate hermenéutico sobre el problema la importancia del rescate del Ser? Más allá de los maniqueismos dignos de una cinta de western sobre “buenos” y “malos”, hay algo que nos une y es común en cuanto seres humanos: la posibilidad- traducida como experiencia- de hacer camino al andar, y escoger, sobre la marcha, el sendero que determinará hacia donde vamos en tanto que somos. Aunque las señales ominosas mandadas por la tecnocracia en ciernes con la reforma de la RIEMS y la prohibición de facto de la filosofía y las humanidades constituyan una posible limitante, aun es posible plantear este rescate.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

(1) Petrich, Blanche. “No me arrepiento del abrazo a Calderón; esto no nos iguala: Sicilia”, en La Jornada, 30 de junio de 2011. http://www.jornada.unam.mx/2011/06/30/politica/010e1pol

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Goethe en la sierra de la laguna (Respuesta a un catedrático de la UABCS)

Goethe en la sierra de la Laguna (Respuesta a un catedrático de la UABCS)

Homero Francisco

27 de marzo de 2011

El siguiente texto es un intento de respuesta a “La minería tóxica y el petate del muerto” publicado por el Dr. Alejandro Álvarez en el Sudcaliforniano el 22 de marzo de 2011. No voy a ahondar en responder directamente a los señalamientos que hace el autor, dado que la crítica y descalificación en este caso serían estériles…es mejor en este caso apostar a la metáfora que, a final de cuentas, es un arma de la que el ser humano no puede ser despojado.

Desde tiempos memoriables, se ha forjado en el corazón de cacto de nuestra media península una identidad amalgamada entre los pueblos originarios y los grupos colonizadores provenientes del antiguo mundo; sobreviviente de esta fusión nació el ranchero sudcaliforniano. En una época donde el recorrer del tiempo era tan leve como el suspiro más elemental y el espacio era meramente simbólico, el ranchero, en vez de proferir las clásicas higas de quien se queja de la lejanía y de lo monótono, erige en realidad la máxima con la que inicia la exégesis del Fausto de Goethe en las sagradas escrituras: “En el principio era la acción”.

Y no sólo fue en el principio la acción, sino que fue continuación y causa de la consolidación de una visión del mundo, cuya consecuencia fue una identidad, que por supuesto no fue ajena a la modernidad como se podría suponer; la ascensión de los hijos putativos de la revolución industrial, -temporáneos pegasos de petróleo y electricidad- supuso mas bien una oportunidad, una re-ingeniería de su realidad; pero ¿qué pasa cuando los medios de los que se ha servido constituyen una amenaza latente para él?

Imaginemos de repente el siguiente cuadro: un ranchero dedicado a las faenas propias junto con su ganado (BCS es más una región ganadera que agrícola, dadas las condiciones climáticas) es estremecido por una serie de explosiones originarias del corazón de cacto, metafóricos ayes de una tierra que clama piedad… ¿cómo asumiría esta repentina transformación de su paisaje, en tanto que esta se da de una manera casi abortiva y violenta? No sólo se pone en juego el ser, sino también el tiempo parafraseando a Heidegger. Para el habitante de la ciudad es casi como parte de su tren de vida el constante cambio, lo disoluto, lo que es líquido y por eso se escapa a veces de las manos… pero, ¿y el ranchero? ¿En qué posición quedaría? Tomando prestado de nuevo a Goethe, quizás sería como la pareja de ancianos despojada por obra y gracia de Mefistófeles de su choza, de su diferencia ante la homogeneidad impuesta de nuevo por un Fausto ávido de poder, traspasando toda metafísica posible.

¿Estaría en peligro la sierra de la Laguna ante este panorama? Sin duda, ya que se debate seriamente sobre las repercusiones ambiéntales del polémico proyecto Concordia-PA, pero hay un riesgo mucho más grave que el de la pérdida del espacio físico: la extinción de un horizonte, forjado a la manera de los primeros Adán y Eva que surgió de las entrañas de esta Baja California Sur, y que, al igual que con la desaparición de las convergencias impuesta por el salvajismo capital, se llevaría algo más significativo: una diferente manera de ser humanos.

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De Teresa Mendoza a El Ponchis: lenguaje y significación en el narco

De Teresa Mendoza a El Ponchis: lenguaje y significación en el narco
Homero Francisco
10 Diciembre 2010

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El primer contacto personal con la palabra “narcotráfico” y sus posteriores avatares, se remonta más o menos al verano del 2003, cuando comenzaba a inocular en el autor el vicio de la lectura. En el escaparate de la entonces Libros and Books -hoy Librerías de Cristal- se exhibía un autor que hasta ese momento no era tan conocido en el medio comercial de la literatura: Arturo Pérez-Reverte y su reina del sur, la inconfundible Teresa Mendoza.

En La Reina del Sur, es curiosa la metamorfosis del personaje principal,que pasa del rol clásico de la mujer que subsiste en condiciones de pobreza hasta convertirse en un elemento de peso en la metáfora del crimen que propone Pérez-Reverte, en una Culiacán ficticia, pero no por eso menos real. La parte que rescato de la obra, más allá de las vicisitudes de Teresa en el sub-mundo de la delincuencia organizada, es su encuentro en las cárceles españolas con su alter ego, Patricia O´Farrill, quien, en medio de una relación amor-odio, la introduce a un mundo alterno al que una muchacha de origen humilde y casi nula escolaridad podía aspirar : al de la lectura.

Así, La reina del sur se desdobla no sólo en la matrona del bajo mundo del narcotráfico, sino que adquiere otra corona: la de ella misma; titubeante primero, y de forma fluida después, Teresa Mendoza empieza con los libros clásicos, referente obligado para una cultura general, y luego encuentra una “identidad” como lectora. Es de llamar la atención una reflexión que el autor pone en labios de Teresa respecto a la naturaleza del lenguaje y sus múltiples interpretaciones:

“No hay dos libros iguales porque nunca hubo dos lectores iguales. Y que cada libro leído es, como cada ser humano, un libro singular, una historia única y un mundo aparte”

¡La Reina del Sur encarnada en Cratilo! Al igual que en el diálogo platónico, ella propone a su manera una construcción del mundo, a partir de un diálogo hermenéutico con las palabras y sus significados. Como Gadamer, ella propone que el texto puede hablar si nosotros tenemos los arrestos y las valentías- así en la coca como en el pisto- para preguntarle. ¿Esto no es una bofetada al maniqueísmo propuesto por Felipe Calderón y sus esbirros, en el contexto de una ficticia guerra contra el narco? ¿El Chapo Guzmán podría ser el filósofo de Badiraguato? Valdría la pena hacerse esta pregunta, creo. Si el Cochiloco en la película El infierno es capaz de establecer que “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”-explicación no tan obvia si se le analiza a fondo- ¿qué se puede esperar de alguien que tenga astucia y medios para explicarse de otra manera al mundo?

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En 2006, la revista Proceso – actualmente vilipendiada por hablar de lo que se debe callar según la lógica de Televisa- publicó una de las primeras evidencias de que el estado mexicano se hallaba en una nueva problemática: la nota de que seis personas habían sido decapitadas en Michoacán y sus cabezas arrojadas en medio de una pista de baile. La reacción inmediata fue de pasmo en “el país de no pasa nada” y, naturalmente, el de satanizar al semanario por el exceso de lo gore del momento. Aunque, tiempo después, el discurso del odio promovido por la derecha y un Felipe Calderón falto de ideas y propuestas habría un enemigo público número 1.

El único merito que se le puede atribuir en este sexenio al gobernante en turno, va más allá de los ninis, los desempleados del SME y los caídos en una conflagración sin ganador por decisión unánime. Como candidato primero, y como presidente después, Calderón ajustó su estilo de gobernar a la reflexión de Wittgenstein en el Tractatus:

“Las palabras son como manivelas, que hacen posible diversas operaciones; es como decir que un bastón puede ser usado como palanca; solamente el uso, el modo de ser usado, lo hace ser palanca”

Al promover la idea de un peligro para México en la persona de AMLO, Calderón en realidad se refiere a miles, a cientos de mexicanos cuyo único pecado fue el de haber pedido-para disgusto del establishment- transparencia, el quitarle el traje al emperador que de por sí ya estaba encuerado. Ahora imaginemos, con la credibilidad del panismo por los suelos, se buscó un nuevo molino de viento contra el que un remedo de Quijote pudiera luchar. Y ese molino fue el narcotráfico. ¿Y cómo logró consolidar dicha empresa? ¡Mediante el lenguaje!

No es casualidad que en el sexenio en turno se hayan cambiado, para disgusto de la academia popular de la lengua, algunas percepciones y palabras para ajustarlas a los intereses de la violencia legitimada por el estado: daños colaterales se les llama a familias acribilladas por la negligencia militar, bajas es la población civil víctima de daños físicos y morales, el “vamos ganando aunque no lo parezca” como reflejo de una esperanza-al estilo del michoacano- “haiga sido como haiga sido”.

¡Y pobre del que se anime a cuestionar el sofisma del calderonato! Enrique Krauze publica el 23 de marzo de 2009 en el New York Times el siguiente editorial:

The Mexican print media has not been entirely helpful either. Of course, freedom of press is essential for democracy. But our print media has gone beyond the necessary and legitimate communication of information by continually publishing photographs of the most atrocious aspects of the drug war, a practice that some feel verges on a pornography of violence. Press photos of horrors like decapitated heads provide free publicity for the drug cartels. This also helps advance their cause by making ordinary Mexicans feel that they are indeed part of a “failed state.”

Esto palabras más, palabras menos puede interpretarse así:

“Los medios impresos mexicanos no han sido enteramente amables al respecto. Por supuesto, la libertad de prensa es esencial para la democracia, pero nuestros medios impresos han ido más allá de la comunicación necesaria y legítima de la información al publicar continuamente fotografías de los aspectos más atroces de la guerra contra las drogas, una práctica que algunos sienten al borde de una “pornografía de la violencia”. Las fotos de la prensa de los horrores como las cabezas decapitadas proveen publicidad gratuita para los carteles de la droga. Esto también ayuda al avance de que los mexicanos ordinarios sientan que están formando parte de un “estado fallido”” .

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Sin embargo, y para desgracia de los mexicanos, la inevitable realidad está rebasando el mero optimismo oficialista respecto a las acciones tomadas para el combate a las drogas. Con el apogeo de las redes sociales- Twitter y Facebook-, así como de su hijo putativo Wikileaks, las fuentes de siempre han visto minado su monopolio de la verdad ante quienes-parafraseando a Kant- han ejercido una crítica de la razón violenta. Esto contrapuesto a un fenómeno significativo en últimas fechas: el uso del lenguaje para apoyar una visión del mundo al estilo western de los buenos y los malos (los feos no los cuento porque la estética es relativa al espectador).

La muerte de Arturo Beltrán Leyva supuso, dada su difusión en los medios, un hito y una metáfora de lo que sería la guerra calderónica-el pasar por encima de quien se tuviera que pasar- la saña reflejada en el cuerpo baleado del capo y adornado con billetes de alta denominación. Un ser que comió, bebió, amó, mió y hasta cagó- si se me permite esta palabra- reducido a trofeo de guerra, pagando por su crimen. Ojo: no estoy discutiendo la naturaleza de los actos de esta persona, pero habría que cuestionarse lo siguiente: ¿cómo tratar al ser humano que no es naturalmente bueno ni malo?

En otro tenor, se encuentra el caso de Edgar Jiménez Lugo, el Ponchis, un mini-sicario de apenas 14 años de edad que, con toda la tranquilidad del mundo, confesó haber mutilado por lo menos a 4 personas bajo el influjo de las drogas. En una sociedad que acepta la exhibición morbosa como manera de etiquetar al individuo- de ahí el éxito de los teletones como simulación de la virtud- el caso del Ponchis supuso terreno fértil para los juicios a priori sobre los a posteriori. Inclusive, el hecho de mostrar al mini-sicario ante los medios, supone el rebasar una barrera entre lo que se debe conocer de la nota y los derechos individuales del afectado.

Contraponiendo las dos visiones del problema del narcotráfico y de la delincuencia en general, se puede deducir el pie del que cojea la política antidrogas: el de carecer de razón desde un punto de vista hermenéutico. Por más que pataleen los Krauzes y demás apologistas del gobierno en turno, la violencia va más allá de un mero problema de percepción y de maniqueísmos del pasado, y su fundamento implica el que también paguen justos por pecadores, lo que presupone algo cercano al genocidio. Si Pérez Reverte en La reina del Sur, nos mostró que Teresa Mendoza tenía la capacidad de cuestionarse su entorno a través de la lectura, ¿no es esta una opción para deponer las armas y, literalmente, romper lanzas por la construcción de una nueva concepción del mundo a través de la imaginación? Citando al profesor universitario, en este sentido quizás tenga mayor virtud un Chapo Guzmán que se conduzca con inteligencia en el submundo del crimen organizado que un Felipe Calderón, cuya único leitmotiv es el “haiga sido como haiga sido”.

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Elecciones a la carta I: Desde el partido en el gobierno

Como los lectores de este espacio seguramente saben, en febrero próximo se celebrarán elecciones en el estado, donde saldrá el siguiente gobernador de esta tierra; no voy a tocar el tema de las pre-campañas del PRD o la salida de Leonel Cota de este instituto político o la posibilidad de una alianza opositora, sino que el pretexto valdría más para otro problema de diferente índole: ¿qué se puede esperar de candidatos y personajes que han aspirado por lo vacuo o simple?

El problema que enfrenta el PRD en tanto que partido de izquierda es, a mi juicio, el del agotamiento de un discurso justificado en “el proyecto del 99” o “la unidad y continuidad del estado”. (¿Si gana el PRI desaparece la Baja California, o por qué hablar en términos más dignos de química que de política?); y más allá de los actos que se le imputan a las administraciones recientes, hay otro problema intrínseco: la falta de una coherencia ideológica y hermenéutica con un proyecto de estado.

Pongamos un ejemplo de mala hermenéutica en las campañas: en diferentes bardas y calcomanías de las principales localidades del municipio de La Paz se promociona un tal De La Rosa con el lema: “Añorando La Paz” junto a una bandera de off-road. Aquí cabe analizar lo siguiente:

1.- ¿Cómo conjugar la añoranza (elemento de pasado) con el off-road (elemento de presente)?

2.- ¿No cabría un término más contundente que el de simplemente “añorar”, dada esta contradicción dialógica pasado-presente? Se me ocurre el verbo “construir” o “consolidar”, más coherentes con una idea de la modernidad.

3.- En algunas propuestas, se apuesta por el (ab)uso del neologismo “team”, y aquí el dilema hermenéutico. ¿No es esto excluyente para los votantes que no simpaticen con la idea del off-road o simplemente, por cualquier deporte?

Esto es, a grandes rasgos, una constitución bastante vacua para alguien que aspira a dirigir los destinos de una determinada región. Igual podría decirse de quien cree que La Paz es un libro nuevo de una mano narcisista o del que presume, cual canción de Yuri, de “mejores días” si es el elegido. De antemano, lo que se supone que en política debe ser diálogo, se degenera en monólogo, en imperativo. Más mercadotecnia que corazón, pues.

El aspecto que el PRD, la izquierda por antonomasia en México debió consolidar, no sólo desde NAM, sino desde Leonel Cota, es la formación de personajes y cuadros verdaderamente comprometidos con una idea de estado al servicio del individuo en todos los aspectos (educación, salud, cultura, turismo) mediante un aprovechamiento responsable de los recursos de Baja California Sur. Entre paréntesis, la idea de López Obrador al respecto (personaje notable en nuestro país, quiérase o no) sería un ejemplo claro de ello.

Aunque suene contradictorio- al menos para la idea tradicional de política basada en la inmediatez-, parece que desde la academia se puede construir una idea (o al menos dar una ayudadita) a los candidatos que constantemente dan palos de ciego al respecto: cito como ejemplos la propuesta para implantar la filosofía desde el jardín de los niños impulsada por catedráticos de la UABCS, o los diferentes tipos de aprovechamiento de la tecnología propuestos desde el ITLP, o un ejemplo particularmente contundente: la propuesta que L.A. Rojo, catedrático de historia en la universidad hace en Nietzshe 3-vcss: historias de desmothernidad y oasis (sic) ,que desde la filosofía propone el re-planteamiento del papel que juega el oasis en el entorno sudcaliforniano. Pero la inmediatez y el “ahí-se va” pueden más en el ánimo del partido en el poder.

Y en la oposición, como más adelante se vera.

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Del SME al SAP: las perspectivas del trabajador

Del SME al SAP: las perspectivas del trabajador

Homero Francisco

29 de julio 2010

En días recientes, se puso en la agenda nacional (y de manera obligada, cabe señalar) el tema de la huelga de hambre sostenida por trabajadores de la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro (LyFC) como medio de resistencia ante el despojo sufrido de su fuente de ingresos; siguiendo el debate al respecto en Twitter (#sme) pude advertir síntomas de aquello que, desde la perspectiva marxista se definiría como “enajenación” del individuo.

Más allá del panegírico diario sobre las “bondades” de nuestro México, la enajenación no se limita sólo al hecho de que el individuo es absorbido por su trabajo, sino que se manifiesta en una creciente indiferencia hacia el cuestionamiento de su entorno laboral y el de sus semejantes. De hecho, vale la pena abordar el centro del presente post desde la definición cruda y actual de “trabajo”.

En la concepción de trabajo, éste se reduce a una transacción donde el profesionista o potencial empleado “vende” sus conocimientos y habilidades al mercado, pero ¿qué es lo que ocurre cuando la voracidad del capitalista se convierte en principio y fin, alfa y omega de las relaciones entre patrón y obrero (entendido en el sentido de ente subordinado al patrón)?; con el fin de mantener intacta la relación se le vende al obrero el hecho de que “es normal” la explotación laboral, el no gozar de prestaciones y ¡peor aún! el ser desechado por un sistema que por sí mismo debería ser desechable.

A manera de ejemplo, en el medio de trabajo del sistema desechable en el caso concreto de las TI el uso de la tecnología SAP en algunas grandes empresas (SAP es una compañía alemana que fabrica aplicaciones empresariales de software); si se le pone suficiente atención a la publicidad de las empresas especializadas en México se pinta un mundo completamente diferente al del empleado promedio: trabajadores que hablan un inglés fluido, ropa de etiqueta, características raciales nada cercanas al profesionista de a pie. ¿Pero en realidad cual es el precio que debe pagar (valga la ironía) el empleado SAP? El trabajador SAP (y cualquiera que se contrate mediante outsourcing) sufre la presión de contratos eventuales, ausencias conyugales y familiares, enajenación. ¿Y se le quiere vender a nuestros profesionistas, como modelo laboral, el ser un empleado SAP?

Consciente o inconscientemente, el empleado SAP critica a su colega tipo SME (sindicalizado) porque el sistema sabe que el trabajador debería tener acceso a un trato más justo como tal, como persona consciente de su entorno. No es casualidad el trato que el sistema da a los individuos tipo SME, que en un ejercicio hermenéutico de información y crítica defienden su fuente de ingreso (Esparza, Gordillo y demás son harina de otro costal), y que se erigen, como todo lo que cuestiona al modelo, en enemigos del mismo. Por ello, tanto el empleado SAP como el SME deberían, en un ejercicio de concientización individual y colectiva,  de poseer las herramientas para construir, a su manera, soluciones y medios contra el modelo desechable.

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La filosofía y el facebook

A raíz del alud de cuestiones que se han venido planteando recientemente en este país, han surgido espontáneamente mil y una opiniones respecto a temas “de moda”, desde el secuestro de Fernández de Cevallos hasta la eliminación de México en el mundial, amén a un fenómeno que ahora es común: se comienza a expandir el diálogo hermenéutico respecto al acontecimiento desde el socorrido comentario en la calle hasta la participación o el parloteo en las redes sociales -esto es, el acontecimiento ya no es tan ajeno al espectador- ; el hecho de que se dé una discusión tan abierta sobre los sucesos se deriva de las alternativas de información diferentes de la versión tradicional de las cosas.

El mérito que puede atribuirse a Facebook y Twitter es, a diferencia de modas pasadas del Internet, el ser generador de una manera casi simultánea de percibir el acontecimiento. En el post anterior citaba como ejemplo la rumorología sobre el paradero del Jefe Diego respecto a las implicaciones que podría suponer el observar -remitiéndonos a la categoría koselleckiana de la sorpresa– desde diferentes aristas un mismo suceso; además, hay otro aspecto que cabe destacar de las redes sociales en particular y de la Web en general: la gestación de nuevos usos del lenguaje.

Según Octavio Paz en El arco y la lira, la sociedad actual vive en una crisis en cuanto a los usos del lenguaje; desde el sobado malentendido amoroso hasta la amenaza latente de una guerra civil, la sociedad se configura por distorsiones propias del “teléfono descompuesto” en que se mueve la voluptuosidad humana: por ello, el acto de comunicar es uno de sus múltiples acicates, y la posibilidad de error o la intención es plausible hoy de igual manera en tiempo y en espacio, puesto que ya hay una mayor facilidad de interactuar con el otro, ya sea de frente o a kilómetros de distancia podemos contar nuestra versión de cómo nos fue en la feria de la vida.

Por eso sostengo, desde hace tiempo, la necesidad de que  el informático de a pie y de a teclado tenga la posibilidad de saber que él puede ser un hermeneuta desde los bits y los bytes en una sociedad avida de interpretaciones debido al mutis y la conveniencia de los que tienen la sartén por el mango en el juego de la sociedad, y eso necesariamente motiva al ciber-ciudadano* a crear múltiples formas de allegarse un juicio. Decía Ludwig Wittgenstein que muchas de las expresiones que usamos diariamente se podrían traducir, amén de sus interpretaciones, en juegos filosóficos distintos. Por eso, las palabras se transforman en una especie de lego con el que se construye la figura situacional del individuo.

Así, se puede plantear de que uno de los paliativos que bien podría servir, primero en el plano individual y luego en el colectivo de nuestra sociedad, es empezar a asumir nuestro papel de hermeneutas del mundo: construir desde la diversidad concepciones del entorno para su posterior interpretación y mejora. Para hacer una revolución, antes de las armas y el retruécano de las batallas fueron las interpretaciones, los silogismos, los motores para un cambio, y el orígen de todo pasa por el lenguaje.  De ahí la posibilidad que se ha abierto con las redes sociales de construir una apreciación a partir del intercambio hermenéutico de experiencias.

Y ese, es uno de los puntos en común acuerdo que podrían adoptar -citando el título del ensayo de Norbert Wiener- los que trabajan con Dios y con el Golem, con el plano metafísico del individuo y de las máquinas. Los filósofos y los informáticos.

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Nihilo a la carta

Mucho se ha escrito recientemente sobre los nuevos escenarios y perspectivas a las que nos vemos obligados a enfrentar hoy en día como sociedad; sin embargo, se plantean muchas falsas certezas sobre una presunta inmutabilidad de las cosas (el sobadísimo y hedonista pretexto del “así debe ser”, o yendo más lejos, el insistir en tropezarse más de una vez con la misma piedra); Empero, ¿a quién sirve esa idea, la que consiste y consiente en el pragmatismo a ultranza en muchos ámbitos de la vida social y política del país?

Quizás la respuesta se encuentre en revisar el concepto filosófico de la nada, entendido en la ideología existencialista como aquel motor de la existencia humana, aunado a su vez por la angustia del ser (la incertidumbre del futuro que viene) y el aburrimiento inherente al pasado; el “ser para la muerte” de Martin Heidegger va por los mismos tiros, al postular que la única certeza del ser humano es su finitud sobre la tierra. Partiendo de ahi, si la angustia como incertidumbre y motor de la vida, ¿no se estará dejando de lado ante la vanidad propia de principios del siglo XXI?

Estamos, podría decirse, ante el surgimiento de una nueva “nada”, pero no en el sentido de la creatio ex nihilo propuesto por la filosofía cristiana (más concretamente por San Agustín), sino ante el sostenimiento de muchas de las estructuras desiguales de la sociedad en la mera soma de lo artificial, entendido como la especulación de los capitales, la gama de valores estéticos y de ideales de superación actuales, el “comprar hasta morir” versus el “pienso, luego existo”, por citar algunos ejemplos. Otro sostén de la nueva nada podría ser también por ejemplo la necesidad de vencer nuestra realidad de “ser para la muerte” inventándonos una inmortalidad embadurnada de cremas y tintes para el cabello.

Y la culpa quizás no la tenga la novela de las siete o el fútbol o los estrambóticos discursos presidenciales y componendas de nuestros políticos, no. Ellos son sólo aderezo de una ensalada metafísica que ha ido cuajando, aunque suene a ironía, en el caldo de cultivo de un intento de asesinato del libre albedrío. Como muchos sabemos, una de las características que diferencían lo que el hombre es (y aún se discute) la capacidad de tomar decisiones en base a su entorno al que se mueve. Si se condiciona el libre albedrío del individuo a esta “nueva nada” donde el sistema político y social no permite que soplen aires críticos y frescos, será difícil realmente que el individuo sea realmente consciente no sólo de lo que pasa a su alrededor, sino de que puede ejercer una capacidad determinada de decisión.

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