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Metáforas de un tiempo (frente a la ventana)

Metáforas de un tiempo (frente a la ventana)

Homero Francisco

Guadalajara, 17 de enero 2011- Todos Santos, 23 de enero 2011

¿Qué se espera ver frente a una ventana, sino es la cotidianeidad en un primer plano? Como San Agustín, donde el tiempo no es ni ayer (porque ya pasó) ni mañana (porque aun no viene); aparte de la pregunta por la naturaleza de la ventana, se viene otra obligada: ¿es lo mismo un octavo piso (lo que se ve en estos momentos) que un primero, vista a ras de cielo y de suelo?

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Frente a la ventana de una anónima habitación del último piso de algún hotel de Guadalajara, se observa un barrio donde borrachines y mujeres taciturnas protagonizan -en algún lejano bar-la noche de la antigua zona tabú de la ciudad, San Juan de Dios. Son las doce de la madrugada y, como hongos, estos héroes del asfalto horadan la calle donde pacíficos ciudadanos imponen su ley al amparo de la luz del día.

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“La perla tapatía”, a pesar de los crecientes tufos de modernidad, sigue siendo en algunas zonas una ciudad hasta idílica, y prueba de ello son los muchachos que tatuan y se tatuan en el devenir de la calle Independencia cuando clarea el alba. Con besos erigidos en tinta y con caricias en papel, soy testigo privilegiado de esta epifanía. Más allá, una anónima bocina da la bienvenida al nuevo día.

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En la azotea de otro hotel contiguo, una camarera regordeta toma una inmerecida siesta cuando son las once de la mañana, y tres casas más allá un sujeto de unos cuarenta años con una camiseta del Atlas echa una larga meada; ¿estos personajes estarán curados del antrax de las ciudades, esa estúpida enfermedad que es el anonimato? ¿ellos son, o se dejan ser?

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Pero desvarío: ¿qué se ve en el primer piso? algún botones con nombre, mas no con apellido, da los buenos días de una forma casi maquinal, y otra burocrática recepcionista se pelea con un invisible e implacable jefe; Parafraseando a Octavio Paz, el mexicano es experto en hacerse máscara – y en ser máscara- el problema es, como en el mito, cuando la máscara se queda en el inseguro rostro definitivamente.

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Algún chiflado- que ha superado su máscara en deus ex machina- desvaría en lo que haría si, como en los antiguos carnavales, los locos tuvieran el mando; el, sin saberlo, se erigió en superhéroe- y en superhombre a la manera de Nietzsche- cuando un día antes, el periódico La Jornada documentaba como toreaba a los trenes en algún riel sin nombre. El octavo piso, es una metáfora de la otredad; el primero, un reflejo de la mismidad. Como en un deja-vu, en algún anónimo estereo suenan las siguientes estrofas del grupo Luzbel:

“Y si te acercas al fuego verás salamandras volar,

vienen sangrando recuerdos y así el sueño llega a su fin,

y si le temes al fuego, y si no entiendes el juego, y si no quieres morir,

te dolerán las estrellas y pedirás a los cielos una oportunidad”

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

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Evocación de una mentira

(1) ¿De qué color son tus ojos?
Así se saludan en preludio
los arrebolados pescadores de estrellas
los que juegan a la luna con sus dardos
(5) y se bañan en agua de caracolas.
Pues no es un saludo común
puesto que indica éxtasis
más allá de la frialdad del mucho gusto
o lo corrosivo de un buenos días protocolario.
(10) ¿De qué color son tus ojos?
frase trillada de poetas
crisálida empapada de cotidianeidad,
de eruditos de barrio,
de peripatéticos de cantina
(15) y de musas del destino.
Pude haberte contestado
que mis ojos son verdes
o cafés
o azules
(20) o alguna otra tonalidad;
Pero a mis quince años
rompí mi virginidad en mentiras
y el sangrante y melancólico himen de mi boca
dijo que mis ojos eran
(25) del color del pensamiento.
Sin embargo, confieso
que hoy doy gracias
a la serpiente tentadora
que osó picar al Adán de la poesía
(30) y siguió de largo con la Eva de la fantasía.
Sólo así puedo jugar
(aunque esto suene a ironía)
al Dios creador
que de una costilla
(35) comenzara a construirte.

Historia de una fotografía

(1) Vacío en ti, te contemplo en un espejo

     impasible de angustias y colores pasados

      metáfora de momentos, crisálida pétrea,

      si nos es evidente que hubo pasado

 (5) es por la avenencia de un futuro.

       La blancura del espejo resalta en ti

       que hubo una vez una evidencia,

       que se vistió de negro un día de septiembre

       y quizás sonrió ante la cámara.

(10) Como onda diletante te esfumas como aura

        en el óxido de hace cuatro años

        y en el cloruro del día de ayer

        y en la mierda que será mañana.

        Yo, heme aquí, soy el único que se tomó la molestia

(15) de hacerte un altar,

         de cantarte glorias pasadas y presentes

         y de escribirte, ¡y he de hacerlo!

         de derramar en tinta y papel

         lo que fue, lo que pudo y lo que, creo yo,

(20) algún día será.

       Si te escribo, es por la justicia elemental

       que puede imprimirle a la vida

       un heroinómano de tí

       que escribe novelas de amor

(25) y que, como una sombra,

       aparece en la evidencia junto a Miss Septiembre

       vestido de protocolo antediluviano.

       Siéntate, ausente presencia,

       sírvete si quieres un café.

(30) siéntete como si ésta fuera tu casa,

       el baño no está al fondo a la derecha,

       con la condición de que me dejes platicarte

       una historia que pudo haber sido

       pero que de verdad fue.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.


Fernanda

Quisiera que eyacularas

una sola palabra,

hielo aderezado

con corona de espinas

y si te fuera posible

imaginarte

como medio millón de estrellas

en fantasioso cometa

de orgasmos.

Se alba,

se sueño,

se pirotecnia

de días pasados.

Pudiera yo imaginarte

sin ataduras de sexo,

sin máculas de sangre,

sin gemidos de agua

derramada en vano.

Te imagino

como colibrí herido

en santa agonía,

envenenado de sarcástico cianuro

permeado en el horizonte.

Mujer hecha

antes de jirones de luna y carne

ahora de delirios de pasado

y de presente

y de futuro

¡Te canto, mártir desvirgada!

¿Me creerías si esto

no es más que un himno

de papel y erotismo?

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Agradecimiento

Como ustedes saben, pocas veces he usado este blog para ventilar asuntos personales que no deberían estar expuestos al voyeurismo de la red de redes; sin embargo, haré una excepción para notificar que el trabajo “Escribir desde la informática: una apreciación” resultó ganador en la categoría de ensayo en el VII Premio Universitario de Cuento, Poesía y Ensayo 2009, convocado por la UABCS.

Agradezco en estas líneas a todas aquellas personas, que en el pasado y en el presente hicieron posible la causa y el motivo que permitieron que un servidor se animara a materializar en el papel su apreciaciòn sobre el oficio de la informática.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

PS. También tuve la oportunidad de ser entrevistado para el programa “Visión Autónoma” que se transmitirá el próximo día 20 a las 21:30 horas en el canal 8 local. Le encargo a un buen samaritano me haga llegar el video.

 


Tengo 26 años…

… y no sé de lo que me estoy perdiendo.

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Lujuria (republicado)

Este poema lo escribí hace como tres años y pienso que es un momento por el que uno como hombre ha pasado por alguna vez. ¿Què hay más allá de las apariencias?

LUJURIA

Homero Francisco, 2006.

 

Amargo sabor me deja tu ausencia

No solo el hecho de recordarte

-y tenerte

-y besarte

-y hacerte mía una vez más

 

Bebamos, amada mía, del cáliz de la pasión

Comamos juntos del pan de la lascivia

Y cuando nos sorprenda el amanecer del día

Te iras de mi lado sola y sin amor.

 

En cualquier esquina te dejas ver

Muñeca de una sola ocasión

-flor de una noche

-virgen de los descastados

-dejas tu desgracia en un colchón.

 

Bebamos, amada mía, del cáliz de la pasión

Comamos juntos del pan de la lascivia

Y cuando nos sorprenda el amanecer del día

Te iras de mi lado sola y sin amor.

 

Presente, pero de alguna forma ausente

Te deseo, mas no te amo, sin embargo

Busco en las formas delicadas de tu cuerpo

-una respuesta

-una certeza

-un consuelo sin sabor

 

Bebamos, amada mía, del cáliz de la pasión

Comamos juntos del pan de la lascivia

Y cuando nos sorprenda el amanecer del día

Te iras de mi lado sola y sin amor.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.