Archivo mensual: julio 2011

La pregunta obligada y la respuesta olvidada

La pregunta obligada y la respuesta olvidada

Homero Francisco

4 de julio de 2011

En el marco de las actuales políticas y polémicas en torno a la lucha contra el crimen organizado, se han ensayado múltiples hipótesis a favor y en contra de las decisiones que se han tomado para hacer efectivo este combate; más allá de las 40 mil muertes- para algunos “normalidad” y para otros cifra que raya en el genocidio- cabe hacer una pregunta desde una perspectiva diferente: ¿Porqué el motivo de unos y otros para consumir la droga o asesinar a un semejante?

Esta y otras preguntas, se constituyen sin duda en un referente obligado para comprender- o al menos analizar- las causas del problema en ciernes; sin embargo, la pregunta principal constituye un parto doloroso  para el sujeto en tanto se desenvuelve en una sociedad: ¿quién soy? y ¿qué aspiro a ser?. El ser, ese pequeño bichito explicado a la manera de Descartes, es parte de aquello que nos mueve en nuestro círculo social; es parte importante de nuestro lenguaje, actitud, hábito, causa y consecuencia.

Más allá del problema que se pueda constituir en las políticas de combate al crimen el alarmante aumento de las cifras negras- y la correspondiente negrura de las mismas-, la violencia implica una metáfora que va más allá de las meras desapariciones físicas: la des-vinculación del sujeto inserto en la sociedad. Claro reflejo es el ejercicio pavoroso de descuartizar al sicario o colgarlo de un puente, o el sembrar armas a ingenieros o estudiantes de posgrado dándoles papeles que nunca se esperarían en vida; la negación, así, viene por partida doble,ya sea por los códigos de lenguaje establecidos por el narco o por las omisiones discrecionales del Estado diluidas en “bajas colaterales”, “cifras”, simples estadísticas.

Como consecuencia, el asesinato va más allá de la ausencia temporal y espacial; junto con el sicario o el estudiante o el ingeniero o el militar se va el Ser al que podía constituir-se o retro-alimentarse de otra manera, que aun podría ser rescatable. Parte de la reivindicación exigida en este tenor ha sido recogida por movimientos sociales de diferente envergadura; quizás no sea casualidad que un humanista (Javier Sicilia) haya plasmado, mediante el pacto de Ciudad Juárez, el estar en contra del olvido y la des-vinculación.  En una entrevista concedida por el poeta a La Jornada, él cita que su movimiento va más allá de lo meramente político, tomando como punto de partida la relación entre seres humanos.(1)

Así, ¿porqué no incluir dentro del debate hermenéutico sobre el problema la importancia del rescate del Ser? Más allá de los maniqueismos dignos de una cinta de western sobre “buenos” y “malos”, hay algo que nos une y es común en cuanto seres humanos: la posibilidad- traducida como experiencia- de hacer camino al andar, y escoger, sobre la marcha, el sendero que determinará hacia donde vamos en tanto que somos. Aunque las señales ominosas mandadas por la tecnocracia en ciernes con la reforma de la RIEMS y la prohibición de facto de la filosofía y las humanidades constituyan una posible limitante, aun es posible plantear este rescate.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

(1) Petrich, Blanche. “No me arrepiento del abrazo a Calderón; esto no nos iguala: Sicilia”, en La Jornada, 30 de junio de 2011. http://www.jornada.unam.mx/2011/06/30/politica/010e1pol

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