El “vender” las humanidades

El “vender” las humanidades

Homero Francisco

La Paz, 22 de febrero de 2011

Quizás no descubra el hilo negro (y no es intención evidente hacerlo) cuando se habla de la enorme influencia que han ejercido las redes sociales –desde su influencia en aristas tan personales como las relaciones humanas hasta en últimas fechas en el orden geopolítico y social del mundo-La simple explicación salta a la vista del espectador moderno, ese demiurgo post-platónico que con una frase, un twit o un “me gusta” se configura una interpretación del mundo, y oferta a su otredad, al que está del otro lado de la pantalla una segunda navegación, un horizonte donde se pone en juego la levedad de la vida, expresada en las variadas maneras del lenguaje.

¿Cuál es la ventaja, la oportunidad que es inherente a los fenómenos de Facebook y Twitter? Mientras en medios como los blogs la interacción de una manera más bien mediata y no tan simultánea, en las redes sociales el debate se genera no solo en tanto que interacción, sino en términos de puntualidad, de juegos de lenguaje-parafraseando al buen Wittgenstein- y en un tiempo donde no hay antes ni después, sólo presente. ¿Esto no es similar a las andanzas peripatéticas de los grandes pensadores griegos por explicarse su realidad?; la característica de las ciencias humanas al respecto es que su indagación supone interacción que es, en la oralidad o en la escritura, de manera in-mediata y concisa; citando a Gadamer, hay textos que son susceptibles de hacerle preguntas (¡y hasta responderlas!), y por supuesto, de esta conversación, se espera una sensación de llenura metafórica, semejante a la producida por la satisfacción del alimento o la buena compañía. Y el “me gusta” o el twit no son tan ajenos a esta llenura, en tanto que se transforman en viandas dialécticas, en carnada donde el uno se inter-relaciona con el otro mediante la idea.

¿Cuál es entonces, la naturaleza de la transmisión de los conocimientos hoy en día? Actualmente se rompen lanzas mayormente por la inmediatez, por el aprendizaje gráfico sobre la sutil comprensión, el predominio de la forma sobre el fondo; obsérvese como ejemplo la manera en que se hacen los trabajos escolares- a los de nuestra generación y mucho antes correspondía el ceremonial de ir a la tiendita de la esquina por la monografía o la estampita de Benito Juárez, por decir algo, mientras que hoy el niño con la facilidad y la rutina del copy-paste ejecuta de diferente manera el mismo ceremonial- pero, ¿el proceso de comprensión y cuidado es igual? En una sociedad dominada por el laissez-faire (dejar hacer y dejar pasar) de la cotidianeidad es en apariencia natural; en vez de constituir un obstáculo para el ceremonial de la enseñanza-aprendizaje, esto supone una segunda navegación.

Desde el discurso llano de los primeros filósofos hasta la expresión escrita en voluminosos tratados, la filosofía y las humanidades se han “vendido” de diferente forma- dejando de lado la connotación peyorativa que podría sugerir la frase- en las diferentes etapas de la sociedad; ¿será la segunda navegación de las redes sociales, dada su característica de erigirse en interacción para llegar a dilucidar su entorno, una manera de hacer filosofía en pleno siglo XXI? Quizás Facebook y Twitter, sirvan, dado el impacto en fenómenos como la “revolución de los claveles” norafricana, como una útil y sutil herramienta para impulsar al joven a la corrupción más pura y bella: la socrática.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

Anuncios

One response to “El “vender” las humanidades

  • AStiller0

    Yo tenía otra idea de la segunda navegación, se la había leido, básicamente, a don José Ortega y Gasset en sus Lecciones de Metafísica. No creo que sea el sentido que le quieres dar en lo escrito.

    Respecto a las redes sociales me parece que …se sobredimensiona el papel que pueden jugar en la sociedad actual. Esta euforia por la opinión en el internet me pafece que se debe más a “un fenómeno de masas” que a la repercusión fáctica que puedan tener en el mundo real. Recuerdo que primero fué “el chat”, luego “los foros”, después “los blog`s” y, ahora, “las redes sociales”. Y posteriormente vendrán otras formas de interactuar en la red.

    Pero insisto, no creo que sean “las redes sociales”, sino que es la masificación del acceso al internet lo que ha sobrepujado una mayor importancia de estos. Aunque me parece que, todavía, no son capaces por sí solas de crear revoluciones en el Norte de África. Que me perdonen los mediosocialifílicos.

    No es por ser amante de la reminiscencia, es decir, soltar un suspiro por las viejas formas de interactuar pero creo que, a pesar de la inmediatez del internet, hay un raigambre de insustituibilidad en las viejas formas de interacción que generan diálogo como el simple encuentro que hay en un salón de clases. La oralidad como presencia todavía tiene unos aspectos del pensamiento que no se pueden transferir ni invirtiéndole toneladas de terabytes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: