La lectura como fiesta y antídoto de la fiesta- La fiesta 3.11.10 (Mehdi)

1. CONCEPTO DE FIESTA Y SIGNIFICADO SEGÚN EL TÍTULO

Antes de empezar con esta ponencia, es preciso conceptualizar y puntualizar el término “fiesta”. Basándome en la historia del Tractatus de Ludwig Wittgenstein acerca del lenguaje, no me ayudaré del Diccionario de la Real Academia Española puesto que dicho término quedaría falto de todo sentido tanto filosófico como lingüístico, o como diría el mismo Wittgenstein del segundo Tractatus: “El significado de una palabra es su uso”.  Algunas disciplinas, como la Filosofía del Lenguaje, nos han abierto muchos horizontes para esclarecer algunos vocablos que la misma lengua no ha podido dar a conocer.

Claudia Macías Rodríguez en su ponencia “La fiesta: preservación de la cultura popular en América Latina.” afirma que Miguel Roiz opina que:

La fiesta es un fenómeno social comunicativo, una serie de acciones y significado de un grupo, expresados por medio de costumbres, tradiciones, ritos y ceremonias, como parte no cotidiana de la interacción, especialmente a nivel interpersonal, caracterizadas por un alto nivel de participación.

También nos insiste en el término citando a Humberto Eco diciendo que:

La fiesta es un sistema de signos, un fenómeno de comunicación, en donde se transmiten significados de diversos tipos […] que le dan un carácter único o variado, y en los que la práctica festiva, de goce e incluso orgía se entremezclan con la práctica religiosa o mágica, cumpliendo determinadas finalidades culturales básicas para el grupo.

Incluso en algunas obras, sobre todo de autores latinoamericanos en que la fiesta es un evento identitario, se aprecian pasajes o hasta títulos que poseen connotación festiva. Tales son “La fiesta de las balas” en Al filo del agua de Agustín Yáñez, influyendo, tal vez, en Octavio Paz en “Todos Santos, Día de Muertos” perteneciente al libro de ensayos de El laberinto de la soledad.

Martin Heidegger compara la fiesta (el evento) con la obra. El hombre, en este caso de Heidegger, el artista es el origen de la obra, la obra no es obra sin el artista. Lo mismo pasa con la relación del hombre con el evento, la fiesta no es tal sin la presencia del hombre aunque con la interacción con otros hombres aunque de manera grupal. Heidegger nos hace entender que la fiesta es un evento donde el individuo deja de ser individuo y se dispersa en la multitud. Ya no existe la relación del individuo con el otro individuo, sino un nosotros frente a un vacío, frente a un nada.1 Se puede entender esta relación si hubiera habla como afirma Hölderlin, donde haya diálogo e intercambio de “mirada” como vamos a ver más adelante con Jean Paul Sartre.

1: Este párrafo relacionado con Heidegger fue sacado de Aportes a la filosofía. Acerca del evento (Traducción de Dina Picotti, Almagesto y Biblos) de Martin Heidegger, Buenos Aires, 2003, pp.110-111

Por lo tanto, en la ponencia que les voy a presentar, intentaré abordar una parte de la fiesta aunque como calidad de reunión intelectual, una especie de comunión y “fusión de horizontes” según Gadamer aunque como canal para llegar a ustedes: “Sentirse solo no es sentirse inferior, sino distinto”.2

2: SALGADO, Dante, Camino de ecos. Introducción a las ideas políticas de Octavio Paz, México D.F., Ed. Praxis, 2002, p.6.

2. LA LECTURA COMO AMISTAD

No quiero que esto que diga aluda a alguien o algo que llame la atención del oyente. Por lo tanto, rescato una cita de Mallarmé:

Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del goce del poema que está hecho de adivinar poco a poco: sugerirlo, de ahí el sueño. Es el perfecto uso de ese misterio el que constituye al símbolo.3

Mallarmé, al igual que Quevedo, sabía cómo jugarle al lector. Creo que esta regla se puede adaptar a los otros géneros literarios como es el caso del ensayo de carácter literario. Lo mismo puede pasar con la intencionalidad de un texto. Es el lector, o en este caso el oyente, que debe averiguar el lenguaje en que el exponente cita las cosas para que ése (el oyente) no caiga en un laberinto de Babel. Como dice el mismo Mallarmé:
“Frente al papel el artista se hace”4, así se forja la calidad de un humanista frente a las ideas.

Recuperando un poco el tiempo perdido, Marcel Proust afirma que “la lectura est une amitié”. La lectura fomenta la conciencia de la existencia del otro, de una ilusión de encuentro o reencuentro a través de “le regard”, según Jean Paul Sartre, o la mirada. Una mirada hacia el otro no como otro sino como yo, una mirada de complicidad y aceptación, una mirada sin prejuicios ni perjuicios. Conocer al otro para Sartre es conocerse a sí mismo, por lo tanto, aceptar al otro es de un modo u otro aceptarse, aceptarse no como uno; sino en la mirada sincera y de aceptación del otro.

3: REY, Jean-Michel, Paul Valéry: La aventura de una obra, Madrid, Ed. Siglo veintiuno de España Editores, 1997, p.69

4: Ibíd., p.52

La amistad es un proponerse a ponerse de acuerdo, un tender puentes para fines comunes. Como ocurre en el círculo hermenéutico, el autor entrega para el lector su misión y tiende a desaparecerse: “Entre la obra y el autor se interpone un elemento que los separa: el lector.”5 El libro, por vía del autor, es un refugio donde moran nuestros ideales que nos sugieren cómo actuar en determinadas situaciones, y muchas veces, cómo ser.

Mario Benedetti afirma que “Uno lee y relee. Cuando lee mucho, suele olvidarse de los títulos pero no de los personajes.”6 En mi vida personal, Alonso Quijano me ha inculcado el fervor por la lectura, recordando un poco a Cervantes que decía que “leía hasta los papeles rotos de las calles”. Pero, un tal don Quijote también me ha ayudado con sus quijotadas a cruzar el Atlántico, el Golfo de México y el de California para estar hoy aquí entre sus ojos y la pared. En este instante, ustedes deciden qué hacer conmigo. Estoy entre la aceptación y el rechazo aunque a veces nos dé una cierta nostalgia cortesana la segunda opción.

El Dr. Humberto González Galván afirma, recordando a Bachelard, la difusión de la palabra a través de la radio. Quien habla a través de la radio es escuchado por desconocidos, extraños y vacilantes entre simpatizantes y pseudo-enemigos. Uno se olvida de ese alguien y es guiado por su voz y su lucidez. Todos debemos cargar con este destino. Una conferencia es todo lo contrario. Conferencia viene del verbo “conferir” que significa conceder, otorgar, agraciar.

5: PAZ, Octavio, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, México D.F., FCE, 1994, pp.19-20

6: BENEDETTI, Mario, Vivir adrede, México D.F., Alfaguara, 2008, p.13.

El conferenciante no sólo concede una plática a los oyentes, sino que les concede, una mirada de aceptación, una amistad. Ahí mismo, al estilo de don Quijote cuando fue in extremis armado caballero, los presentes toman posesión de ese “regalo para regalar7 y compartir.

Un bien, en este caso la biblioteca o la misma universidad, es algo para compartir, no para partir y repartir.

Recordemos al inmortal Borges que aprendió alemán para leer a Schopenhauer, Cansinos-Asséns que aprendió árabe para traducir el sublime libro de Las Mil y una noches, y Héctor Bianciotti que aprendió francés para leer a Paul Valéry.

Yo, en cambio, que también aprendí francés, prefiero el español a pesar de lo torvo que puede llegar a escucharse la palabra “pájaro” frente a la palabra dócil y dúctil  en francés “oiseau”. Como bien dijo Borges: “Mi destino es la lengua castellana”.

Los libros acaban por elegirnos el destino: “Ojalá seas el lector que este libro aguardaba8. “Ningún hombre sabe quién es9 efectivamente, pero, también, somos “el eco de otros que en el pasado [nos] antecedieron […] [y] el fiel presagio de otros que en el futuro [se] repetirán hasta el vértigo.10

7: GONZÁLEZ GALVÁN, Humberto, Radio y filosofía: tradición y juego de espejos. Conversaciones filosóficas: tragedia., La Paz, UABCS, 2006, p.9

8: BORGES, Jorge Luis, Biblioteca personal, Madrid, Alianza, 2000, p.8

9: [s.n], Tres homenajes: Rimbaud Borges Ibargüengoitia, México D.F., UABCS, 2002, p.72

10: BORGES, Jorge Luis, Narraciones, Pamplona, Ed. Salvat, p.46

Tal vez, lo que en estos instantes estoy ensayando haya sido el cíclico intento de todos los que hoy hablan en mí.

3. LA BIBLIOTECA COMO CENTRO DE COMUNIÓN

Para Platón, pensar es recordar; por lo tanto, voy rescatando ideas que considero mías más tropiezo con ellas a lo largo de mis infinitas búsquedas. Buscar es un volver a comenzar, es como el río para Heráclito que siempre es el mismo y distinto.

Borges, con una grandiosa humildad, nos deja esta cita: “Uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.”

Pienso en Platón y evoco la biblioteca de Alejandría y el surgir de un nuevo héroe griego que bajo su almohada tenía La Ilíada y su espada. Pienso en la biblioteca de Pérgamo y la etimología del término “pergamino”. Pienso, sin dudar ni descartar nada, en la biblioteca de Córdoba y el esfuerzo hermenéutico de Averroes al estar adaptando la realidad del Teatro al pensamiento árabe. Pienso en la biblioteca de Bagdad y el cruel alfanje de Genkis Khan. Pienso en la biblioteca de Granada y la codicia retrógrada del Cardenal Cisneros, el mismo que bendijo los primeros evangelizadores con la llegada de Colón al continente americano.

En la Biblioteca Pública de Toledo se encuentra un Codex Miscellaneux del siglo XI escrito en latín afirmando que:

El libro es lumbre del corazón, espejo del cuerpo, confusión de vicios, corona de prudentes, diadema de sabios, honra de doctores, vaso lleno de sabiduría, compañero de viaje, criado fiel, huerto lleno de fruto, revelador de arcanos, aclarador de oscuridades. Preguntando responde, y mandando anda deprisa, llamado acude presto, y obedece con facilidad.11

11: [s.n], Impresiones sobre el Quijote, Granada, Junta de Andalucía, 2006, p.73

Hoy, pasados diez siglos, ¿qué es un libro? ¡Eliminemos, todos, esa cortina subjetiva! Sin esa imagen caleidoscópica nuestra, a eso queda reducido hoy el libro. Hombres vestidos de Genkis Khan, Cisneros y Cervantes (aunque de manera satírica) conmemoran la quema de los libros y la aniquilación del pensar como ejercicio puramente consciente, libre y autónomo.

Los libros de caballería estaban muy de moda antes del Barroco. Lo mismo podemos hacer nosotros, los humanistas, pero con los libros que están incluidos en el Programa, que nos piden los maestros casi suplicando, y no leemos.

Imaginemos si no existiera el bibliotecario Alonso Quijano, este artificio grande que es el Quijote sería un quijotismo. Todos somos don Quijote que a pesar de la quema de la biblioteca de Alonso Quijano (su alter-ego o el Pangloss de Voltaire) pudo salir a difundir la palabra y la justicia caballerescas.

El cierre de una biblioteca no significa ni debe significar un hasta aquí hemos llegado, una especie de ruptura reflexiva y crítica, sino una vuelta al modelo de la inquisición y la censura. Ante la censura, la demanda de los libros y la actividad de la lectura es donde conocen un momento de cúspide y esplendor. Aprovechemos, entonces, este instante de oscurantismo y patrioteros, dedicándonos a la tarea del humanista que es leer, reflexionar y pensar. A los políticos les pertenece la política; a nosotros, la lectura y los libros.

Pienso particularmente en el admirable Miguel León Portilla, al pensar en él ya estoy dando las gracias a nuestro maestro Dante Salgado. Esto es lo que nos enseña los libros, estar agradecido a alguien por habernos ayudado a descubrir a un autor. A través de la lectura nace la amistad. Todos perseguimos poblar nuestra soledad, o bien afirma el poeta Carlos Monsiváis: Cuando uno lee ya no está solo. Leer es dialogar y cuando se dialoga la soledad se declara abolida.”

Cuando Portilla recibió la Medalla “Belisario Domínguez” esto nos dejó: “A hombres de libros y estudio debemos la independencia12. Cuatro páginas después, vuelve a dejarnos: “Tierra de libros, mucho es lo que los mexicanos debemos aprender en ellos13.

A pesar de los conflictos a lo largo de la historia entre el mito y el logos, la religión y el saber son y han sido siempre las dos caras de la misma moneda. Mientras el templo o el mausoleo es el lugar predestinado a los creyentes; la biblioteca es el centro de comunión de los humanistas que son monjes, disconformes con la situación preponderante y el medio, refugiándose en la palabra.

La mayoría de nosotros cuando acude a la biblioteca es que busca algo, necesita algo, carece de algo que complemente el todo. Sin embargo, algunos van en busca (creo) de un alguien “que les dé plena existencia” como bien afirmó el admirable y problemático Octavio Paz.

12: PORTILLA, Miguel León, México: De su historia, penurias y esperanzas, México D.F., Ed. El Colegio Nacional, p.28

13: Ibíd., p.32

Nosotros, los humanistas, que desconocemos quiénes somos, vamos en búsqueda de ese ancestro onírico, ficticio, mítico e inmortal.

Elijamos, pues, el Quijote. Es peculiar y alarmante la experiencia que les voy a compartir.

Existen muchas obras que si no están acompañadas por sus autores, no parecen las mismas. Decir, por ejemplo, El túnel de Sábato y Sobre Héroes y Tumbas, la balanza puede caer definitivamente en la segunda opción.

No obstante, existen otras obras, que son escasas, que no necesitan la amistad de sus autores. Unas de ellas son el mismo Quijote, El aleph, Ficciones y otras pocas por ahí, aunque no olvidando el misterioso caso de Las Mil y una noches.

Tomando el caso del Quijote y fijándonos nada más en la parte del título que dice “ingenioso”. Quiero destacar, sobre todo, el ingenio de la contradicción. En el idioma francés, este término es llamado de dos maneras: la traducción de la palabra “malentendido” y lo que sería la evolución del vocablo “quid-pro-quo”.

Cervantes, a lo largo de todo el Quijote, y tal vez, también, en sus Novelas Ejemplares, ha ido coleccionando verdaderos quid-pro-quos y paradojas. Hasta el mismo Cervantes es la historia de la paradoja.

Desde que tengo uso de razón (y me refiero a mi acceso a la universidad) he intentado por todos los medios renegar del Quijote, de Cervantes y los literatos del Siglo de Oro español. Después, me di cuenta que renegar del Quijote y de Cervantes era renegar de España y una gran parte de la historia de Marruecos y del mundo árabe y la cultura islámica. Renegaba, también, de las mazmorras de Tetuán, el Río Martin y Berbería.

Renegar de Cervantes, en resumidas palabras, es renegar de una gran parte de la historia de la literatura universal. Pienso en el Quijote y recuerdo La muerte de Artemio Cruz sin tener que pensar en Carlos Fuentes.

Octavio Paz mucho nos ha enseñado. Hace dos años, vi una entrevista suya  cuando recién había recibido (creo) el Premio Cervantes y recuerdo que había dicho que los mexicanos no tenían que odiar o aborrecer a Cortés por el mero rechazo, sino comprenderlo. Paz también fue un hombre contradictorio. El maestro Dante Salgado lo refleja pormenorizadamente en Camino de ecos: Introducción a las ideas políticas de Octavio Paz.

Ésta es la tarea y el destino del humanista y del intelectual: ser contradictorio. “Nietzsche supo que en sí mismo era contradictorio”14, juzgaba en aquel entonces un Paul Valéry rígido y patéticamente fiel a sus ideas y conceptos.

Un proverbio francés dice: “El que no avanza recula”. Avanzar en términos de Humanidades es pensar, reflexionar y criticar: “Una sociedad que ensaya, es una sociedad que piensa.”15

14: REY, Jean-Michel, op.cit, p.86

15: SALGADO, Dante, op.cit, p.9

Les cito este proverbio y este homenaje del maestro Dante al pensamiento y la cultura franceses y recuerdo a José Ortega y Gasset que a su vez tomó ideas de Francia a raíz de la crisis noventayochista:

[…] Hemos sido arrojados en nuestra vida y, a la vez, eso en que hemos sido arrojados tenemos que hacerlo por nuestra cuenta, por decirlo así, fabricarlo. O dicho de otro modo: nuestra vida es nuestro ser. […]

[…] tenemos que decidir lo que vamos a ser […].

[…] vivir es constantemente decidir lo que vamos a ser. ¿No perciben ustedes la fabulosa paradoja que esto encierra? ¡Un ser que consiste más en lo que es, en lo que va a ser; por tanto, en lo que aún no es.”16

Como he señalado anteriormente, el humanista está en un conflicto duradero. No todos vamos a ser Borges y refutaremos el tiempo. Somos mortales y la esperanza de no despertarnos mañana, nos hace actuar en el hoy como si fuera un para siempre. Por lo tanto, somos inmortales aunque no a la manera de Borges, sino a la creencia distorsionada e imperfecta de la refutación de Borges. Cada uno posee su propia experiencia hermenéutica y este diálogo a tres voces como bien dice Roland Barthes se vuelve un coloquio de infinitas y desconocidas voces: Leer el Quijote es leer el Amadís de Gaula, Tirant Le Blanc y todos los libros de caballería que perecieron como la biblioteca de Alejandría.
16: ORTEGA Y GASSET, José, ¿Qué es filosofía? Apud. BONILLA GÓMEZ, José Eduardo y NAVARRO CRUZ, Ruth, Ética y valores I (Apegado a la Reforma Integral de la Educación Media Superior basada en Competencias), México D.F., Compañía Ed. Nueva Imagen, p.15

Todos llevamos la carga y el eco de nuestros alter-ego, el que nos moviliza y nos motiva, el que nos hace reflexionar y nos mira sin estar delante de un espejo o leyendo a Borges.

EPÍLOGO

La lectura es la toma de consciencia y el regreso del/al pasado. No somos nosotros los que regresamos al pasado, sino viceversa: “[…] el sujeto del acontecer de la experiencia no es el sujeto humano sino la movilidad de la propia experiencia […]”(Hans-Georg Gadamer, Verdad y Método, p.26)

¿Se puede realmente llegar a una conciliación total de dos puntos de vista divergentes a través del lenguaje, a esta visión totalizadora, considerando que cada lenguaje, cada discurso, de cada individuo es un mundo, contiene desde su herencia familiar hasta su cultura misma?

Esto me preguntaba un amigo. Pensando en la figura de Ludwig Wittgenstein ya tenemos la respuesta de cómo en un mismo individuo no se puede dar la conciliación de dos puntos de vista. Gadamer se conforma con transmitirnos que “comprender lo que alguien dice es […] ponerse de acuerdo en la cosa, no ponerse en el lugar de otro y reproducir sus vivencias.”17

Como yo también “soy el tema central de esta ponencia”18, no busco simpatías de ningún tipo. El ensayo está para reflexionar, pensar y criticar lo que a diestra y siniestra estoy creyendo que es verdad:

[…] la esencia de la Poesía es la instauración de la verdad. La palabra instaurar la entendemos aquí en triple sentido: instaurar como ofrendar, instaurar como fundar e instaurar como comenzar.19

17: GADAMER, Hans-Georg, Verdad y método I, Salamanca, Ed. Sígueme, 2003, p.461

18: SALGADO, Dante, El ensayo. Ensayística de Paz, La Paz, UABCS, 2005, p.40

19: HEIDEGGER, Martin, Arte y poesía (Trad. Samuel RAMOS), México D.F., FCE, 2001, p.114

Prefiero la tercera opción. Pensando y reflexionando es cuando se comienza con otra era: “La tradición de la ruptura”20.

La biblioteca es el fiel reflejo de nuestro pasado, acabar con la biblioteca es poner fin a nuestra característica ontológica con que estamos hechos:

Los hombres aman el pasado y contra ese amor nada puedo ni pueden mis verdugos, pero alguna vez habrá un hombre que sienta como yo, y ése destruirá mi muralla, como yo he destruido los libros, y ése borrará mi memoria y será mi sombra y mi espejo y no lo sabrá.21

Lo más esperanzador es lo diferentes que somos. “[…] el habla es el medio para llegar uno al otro” 22. Es exactamente lo que estoy intentando ensayar. La cuestión es la mirada de ustedes.

20: SALGADO, Dante, Brevísima relación de la idea de amor en Occidente, La paz, UABCS, 2008, p.149

21: BORGES, Jorge Luis, Nueva Antología Personal, Barcelona, Bruguera,  p.242

22: HEIDEGGER, Martin, op.cit, p.134

(CRÉDITOS:

Mehdi Mesmoudi Padinha,

1er. semestre tronco común de Humanidades UABCS)

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One response to “La lectura como fiesta y antídoto de la fiesta- La fiesta 3.11.10 (Mehdi)

  • Humberto González Galván

    Homero; cada que entro a tu página me sorprende muy gratamente tu capacidad de trabajo en pro de las Humanidades y su difusión coloquial. Equilibras la dulce vaguedad del tiempo relatado, con la precisión formativa del instante que se da cita textual. En ese difícil equilibrio velado transita lo que llamamos, hasta nueva orden, “verdad”. Un abrazo y gracias por mantenernos al día en el día a día de tus actividades humanísticas.

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