Archivo mensual: julio 2010

Del SME al SAP: las perspectivas del trabajador

Del SME al SAP: las perspectivas del trabajador

Homero Francisco

29 de julio 2010

En días recientes, se puso en la agenda nacional (y de manera obligada, cabe señalar) el tema de la huelga de hambre sostenida por trabajadores de la extinta compañía Luz y Fuerza del Centro (LyFC) como medio de resistencia ante el despojo sufrido de su fuente de ingresos; siguiendo el debate al respecto en Twitter (#sme) pude advertir síntomas de aquello que, desde la perspectiva marxista se definiría como “enajenación” del individuo.

Más allá del panegírico diario sobre las “bondades” de nuestro México, la enajenación no se limita sólo al hecho de que el individuo es absorbido por su trabajo, sino que se manifiesta en una creciente indiferencia hacia el cuestionamiento de su entorno laboral y el de sus semejantes. De hecho, vale la pena abordar el centro del presente post desde la definición cruda y actual de “trabajo”.

En la concepción de trabajo, éste se reduce a una transacción donde el profesionista o potencial empleado “vende” sus conocimientos y habilidades al mercado, pero ¿qué es lo que ocurre cuando la voracidad del capitalista se convierte en principio y fin, alfa y omega de las relaciones entre patrón y obrero (entendido en el sentido de ente subordinado al patrón)?; con el fin de mantener intacta la relación se le vende al obrero el hecho de que “es normal” la explotación laboral, el no gozar de prestaciones y ¡peor aún! el ser desechado por un sistema que por sí mismo debería ser desechable.

A manera de ejemplo, en el medio de trabajo del sistema desechable en el caso concreto de las TI el uso de la tecnología SAP en algunas grandes empresas (SAP es una compañía alemana que fabrica aplicaciones empresariales de software); si se le pone suficiente atención a la publicidad de las empresas especializadas en México se pinta un mundo completamente diferente al del empleado promedio: trabajadores que hablan un inglés fluido, ropa de etiqueta, características raciales nada cercanas al profesionista de a pie. ¿Pero en realidad cual es el precio que debe pagar (valga la ironía) el empleado SAP? El trabajador SAP (y cualquiera que se contrate mediante outsourcing) sufre la presión de contratos eventuales, ausencias conyugales y familiares, enajenación. ¿Y se le quiere vender a nuestros profesionistas, como modelo laboral, el ser un empleado SAP?

Consciente o inconscientemente, el empleado SAP critica a su colega tipo SME (sindicalizado) porque el sistema sabe que el trabajador debería tener acceso a un trato más justo como tal, como persona consciente de su entorno. No es casualidad el trato que el sistema da a los individuos tipo SME, que en un ejercicio hermenéutico de información y crítica defienden su fuente de ingreso (Esparza, Gordillo y demás son harina de otro costal), y que se erigen, como todo lo que cuestiona al modelo, en enemigos del mismo. Por ello, tanto el empleado SAP como el SME deberían, en un ejercicio de concientización individual y colectiva,  de poseer las herramientas para construir, a su manera, soluciones y medios contra el modelo desechable.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.

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La filosofía y el facebook

A raíz del alud de cuestiones que se han venido planteando recientemente en este país, han surgido espontáneamente mil y una opiniones respecto a temas “de moda”, desde el secuestro de Fernández de Cevallos hasta la eliminación de México en el mundial, amén a un fenómeno que ahora es común: se comienza a expandir el diálogo hermenéutico respecto al acontecimiento desde el socorrido comentario en la calle hasta la participación o el parloteo en las redes sociales -esto es, el acontecimiento ya no es tan ajeno al espectador- ; el hecho de que se dé una discusión tan abierta sobre los sucesos se deriva de las alternativas de información diferentes de la versión tradicional de las cosas.

El mérito que puede atribuirse a Facebook y Twitter es, a diferencia de modas pasadas del Internet, el ser generador de una manera casi simultánea de percibir el acontecimiento. En el post anterior citaba como ejemplo la rumorología sobre el paradero del Jefe Diego respecto a las implicaciones que podría suponer el observar -remitiéndonos a la categoría koselleckiana de la sorpresa– desde diferentes aristas un mismo suceso; además, hay otro aspecto que cabe destacar de las redes sociales en particular y de la Web en general: la gestación de nuevos usos del lenguaje.

Según Octavio Paz en El arco y la lira, la sociedad actual vive en una crisis en cuanto a los usos del lenguaje; desde el sobado malentendido amoroso hasta la amenaza latente de una guerra civil, la sociedad se configura por distorsiones propias del “teléfono descompuesto” en que se mueve la voluptuosidad humana: por ello, el acto de comunicar es uno de sus múltiples acicates, y la posibilidad de error o la intención es plausible hoy de igual manera en tiempo y en espacio, puesto que ya hay una mayor facilidad de interactuar con el otro, ya sea de frente o a kilómetros de distancia podemos contar nuestra versión de cómo nos fue en la feria de la vida.

Por eso sostengo, desde hace tiempo, la necesidad de que  el informático de a pie y de a teclado tenga la posibilidad de saber que él puede ser un hermeneuta desde los bits y los bytes en una sociedad avida de interpretaciones debido al mutis y la conveniencia de los que tienen la sartén por el mango en el juego de la sociedad, y eso necesariamente motiva al ciber-ciudadano* a crear múltiples formas de allegarse un juicio. Decía Ludwig Wittgenstein que muchas de las expresiones que usamos diariamente se podrían traducir, amén de sus interpretaciones, en juegos filosóficos distintos. Por eso, las palabras se transforman en una especie de lego con el que se construye la figura situacional del individuo.

Así, se puede plantear de que uno de los paliativos que bien podría servir, primero en el plano individual y luego en el colectivo de nuestra sociedad, es empezar a asumir nuestro papel de hermeneutas del mundo: construir desde la diversidad concepciones del entorno para su posterior interpretación y mejora. Para hacer una revolución, antes de las armas y el retruécano de las batallas fueron las interpretaciones, los silogismos, los motores para un cambio, y el orígen de todo pasa por el lenguaje.  De ahí la posibilidad que se ha abierto con las redes sociales de construir una apreciación a partir del intercambio hermenéutico de experiencias.

Y ese, es uno de los puntos en común acuerdo que podrían adoptar -citando el título del ensayo de Norbert Wiener- los que trabajan con Dios y con el Golem, con el plano metafísico del individuo y de las máquinas. Los filósofos y los informáticos.

Otro post más desde las costas de la Península Barataria.